domingo 22 de noviembre de 2009

UN AÑO



Hoy estamos de celebración porque hoy hace un año que soltamos amarras para empezar a navegar




La verdad es que es tiene su dificultad establecer una fecha concreta que marque el principio de todo esto

¿el día que compramos el Alea?

¿tal vez el día en que con nuestra historia de los papelitos decidimos que queríamos cambiar de vida y navegar?

¿un poquito más atrás, el día en que nos conocimos?

Todas las fechas son buenas porque todas son partes del camino que nos ha llevado hasta donde estamos hoy

Pero nos quedamos con el 22 de noviembre

porque fue el primer día que las velas del Alea ondearon al viento... y quedó recogido en un vídeo que se ha convertido en una de nuestras joyas más preciadas, capaz -aún hoy- de arrancarnos una lagrimilla de emoción (gracias PIK, si un amigo tenía que soltar las amarras... estamos orgullosos de que tú soltaras las nuestras y además nos regalaras estas imágenes!)

Porque para alegría de mi madre fuimos portada de la prensa regional

Porque soltar las amarras es el gesto definitivo!!





si toca hacer valoraciones sólo podemos decir que al mirar atrás y recordar la tormenta de la primera travesía, nuestros primeros amarres, los lugares que hemos visitado, las gentes que hemos conocido, etc etc etc, sin duda hay momentos buenos -buenísimos, inolvidables- y otros menos gustosos... pero el total no puede ser más positivo



Es cierto que no estamos celebrando nuestro primer cumpleaños con las velas desplegadas como habríamos querido, cuestiones familiares nos tienen atados a tierra por unas semanas, pero también eso hemos aprendido en estos meses, a ser un poquito flexibles y aceptar que a veces es el viento (la vida) y no nosotros quien manda... y eso no nos quíta la sonrisa.




Pues nada amigos, levantamos la copa con camaradería náutica y brindamos con vosotros por las singladuras pasadas y por las futuras, por el mar y los vientos, por las ilusiones y el futuro... porque ahí afuera hay muchos amaneceres y muchas puestas de sol que nos esperan, y no vamos a fallar a la cita!!


miércoles 11 de noviembre de 2009

ahí abajo... un mundo

Hoy que ando medio malucha con una otitis que no me deja tranquila, me ha dado por pensar en el mundo que descubrí ahí abajo... será que todo el mundo me decía que tuviera cuidado con el agua y mis oídos sensibles y sin embargo el agua me sentó fenomenal y es ahora cuando estoy con las gotas y el termómentro!

Lo cierto es que -aunque pueda parecer un poco incongruente con el tipo de vida elegido- a mí, personalmente, nunca me ha encantado la idea de tirarme al mar a cualquier hora, no sueño con el primer chapuzón de la temporada ni me echo a llorar cuando el agua está demasiado fría para echarse unos largos.
Me gusta, eso sí, darme un bañito, a veces, cuando me apetece


y para qué negarlo, con las aguas que nos hemos ido encontrando me ha apetecido más veces de las que había previsto; pero eso, que no estoy loca por lanzarme al agua... o no lo estaba!
A Johan le gusta lo de hacer snorkel y la verdad es que al verlo así, como flotando y dejándose llevar, pues me picaba la curiosidad

El primer vistazo iba siempre para el ancla que en la mayoría de los casos se podía ver perfectamente y así quedaba claro si había cogido o no en el fondo.

Y después, a disfrutar


Y al salir del chapuzón invariablemente me comentaba que había visto un montón de pececillos, erizos de mar y qué sé yo.

Pero yo pensaba que para eso no hacía falta tanto snorkel porque yo podía verlo mientras me remojaba los pies con un libro en la mano en la plataforma de baño tan ricamente!


Hasta que un día tuvo la brillante idea de que podíamos "estrenar" la cámara de fotos.

Ya os he hablado antes de la cámara de fotos que me regaló mi hermana (and family) antes de la partida: una compacta con la que puede hacer fotos y vídeos hasta a 10 metros de profundidad. Es ideal para el barco porque podemos tenerla en la bañera sin la preocupación de que un roción la moje y la estropée, pero tan satisfechos estábamos con su uso "normal" que nos olvidamos que podíamos usarla en el agua!!!
Y fue así como un día Johan subió con unas fotos preciosas


Y fue así como la curiosidad pudo más que la pereza, el temor a lo desconocido o lo que fuera que me tenía a mí fuera del agua... y me zambullí a ver qué había ahí abajo


En su mayoría eran pececillos pequeños -afortunadamente porque si me veo cara a cara con un grandote me muero del susto- que no se alejaban si te dedicabas a pasear tranquilamente por sus dominios, ese mundo de silencio en el que sin embargo parecían estar bailando sólo para mis ojos cada vez que me acercaba de visita




Y como las cosas buenas hay que compartirlas... casi todos los que nos han pasado sus vacaciones a bordo han traído su equipo de snorkel y se han dado el chapuzón


Y yo he descubierto -también- que ahí abajo puedo ejercer de reportera vacacional y capturar momentos mágicos



Y para que veáis que la dichosa cámara está en todo... tiene un modo de autorretrato subacúatico que funciona así de bien!!!!!


Ahora sé que llegaremos a mares en los que el fondo será no un mundo sino un universo con corales, peces de todos los tamaños y colores, que nos sacaremos el título de buceo y que podremos ir más allá que con estas tímidas incursiones con el snorkel.

Pero también he aprendido que no hace falta soñar con el futuro, que llegará a su tiempo... porque el presente ya nos hace felices, porque la felicidad debe ser -digo yo- disfrutar de eso que está al alcance de la mano, estar abierto a nuevas cosas, en definitiva, querer ser feliz.

www.sailingalea.com


martes 10 de noviembre de 2009

Hydra




Seguimos mirando atrás, que no hay nada como tener un paraíso al que volver con la memoria cuando
hace fresquito y llueve...



Aquí está el mapa de rigor.





Hydra (lo hemos encontrado escrito de muchas forma: Ydra, Idra...) tiene fama de ser una de las islas más bonitas de la zona del Sarónico y después de visitarla no seremos nosotros los que echemos por tierra la afirmación!


Comunicada con Atenas a diario con ferry (de los rápidos, de los menos rápidos) es muy conocida sobre todo porque no hay tráfico rodado... salvo -creo- los camiones para recoger la basura y espero que una ambulancia y una dotación de bomberos... todo se hace a lomos de burro.

Con semejantes expectativas estábamos ilusionados cuando pusimos por primera vez rumbo a Hydra (hemos estado cuatro veces este verano) así que no estábamos muy preparados para encontrar lo que encontramos en el pequeño puerto!





Es un puerto pequeño y una isla MUY popular así que decir que estaba hasta la bandera no explica cómo estaba: el amarre se hace con el ancla a proa y cabos a tierra en popa, pues bien, cuando el muelle está lleno, una segunda "fila" de barcos amarra del mismo modo encajando su popa entre las proas de los que ya están (los cabos de popa que los primeros hicieron firmes en tierra estos segundos los fijan a las bitas de proa de los veleros de la "primera fila") y cuando esta segunda fila está completa... pues una tercera por el mismo sistema!!!

Hemos visto hasta cuatro filas de barcos así amarrados, eso sí, si eres de los que llegaron últimos has de pasar por tres veleros para llegar a tierra, si eres de los primeros, no puedes salir hasta que lo hagan los que tienes delante y si no es extraño que se enreden las cadenas en otros puertos en éste para qué contar!!

Si a esto le añadimos que los ferrys llegan a un muelle que hay justo al lado levantando una ola que hace que todos los mástiles vayan locos... impresionante.

La primera vez intentamos amarrar -había un buen sitio en segunda fila- pero un catamarán de chárter nos birló el lugar sin contemplaciones (cuando estábamos a punto de dejar caer el ancla se nos vino encima y nos obligó a maniobrar para no colisionar... la ley del más fuerte, o del más descerebrado, o del más grande, o del que no tiene miedo de cargarse el barco porque no es suyo!) y después -tranquilamente fondeados- casi nos alegramos del "favor" que nos hizo echándonos del puerto.

Fernando, nuestro amigo del Ralip, nos había prevenido y nos había dicho que él siempre fondeaba en Mandraki, una bahía que está algo más al norte, así que para allá que nos fuimos.




Llegamos a Mandraki y nos encontramos con una bahía preciosa... de esas en las que hay que amarrar con un cabo a tierra lejando unos metros entre la popa del barco y la costa porque hay rocas...

como iremos volviendo, la técnica merjorará espectacularmente, pero la primera vez tuvo su dificultad! El centro de la bahía es muy profundo, hay que soltar el ancla cuando la sonda marca unos 25-30 metros, dejar ir unos 80 metros de cadena y amarrar a tierra llegando en auxiliar o a nado (aquí pisé un erizo y aprendí que no hay que hacerlo sin calzado adecuado).

Por suerte de que un vecino nos dejó abarloarnos a su barco para hacer la maniobra del amarre con más calma y después -en días de menos viento- hemos podido comprobar que la práctica lo es todo y que podíamos hacerlo sin dificultad, pero de un modo u otro, a lo que íbamos:
ya estamos en Hydra.




El mayor problema de esta isla es que tanto el puerto como los fondeos -preciosos- que tiene están abiertos al norte y que el viento habitual de la zona es el Meltemi... viento del norte, así que hay que intentar encontrar días sin viento o con viento del sur (difícil) para estar tranquilo en el fondeo o encontrar un buen lugar en el puertecito (muy difícil)

La primera noche que dormimos en Mandraki la pasamos en vela... guardias de fondeo ante un viento importante que parecía querer llevarnos contra las rocas (cuando en un fondeo hay mucho viento nos levantamos cada hora para ver que todo está bien, tenemos puesta la alarma de la sonda... pero esa noche nuestros vecinos la pasaron en vela con el motor encendido un poquito avante porque su ancla no había cogido bien!).

Después de esa experiencia sólo hemos vuelto cuando la meteo indicaba que no había problema. Es cierto que Hydra es preciosa y que merece la pena no perdérsela... pero hay mil rincones preciosos que merece la pena no perderse por la zona, y no somos de los que disfruten con el riesgo innecesario!!!!



Eso sí, una vez amarraditos y sin malos vientos, es un lugar ENCANTADOR en el que pasar un día, dos días o más si lo que buscas es tranquilidad... en el fondo de la bahía hay un hotel con restaurante y cafetería, parada de botebús y taxi para ir al puerto de Hydra...





Es probable que por la mañana veas a algún lugareño yendo de aquí para allá con el burro de rigor (o sea, que no es un reclamo de la guía... ¡es verdad!)




Las aguas son CRISTALINAS y poder saltar en cualquier momento es algo que no tiene precio y además es el lugar en el que yo he descubierto el placer de hacer snorkel... pero esto os lo cuento otro ratito.




Y cuando entran ganas de estirar las piernas, en un plis plas el barquero-Johan nos acerca a la orilla.




El puerto está a una media hora andando, pero el camino está plano e iluminado, es un paseo muy recomendable, con unas vistas preciosas a cualquier hora: viendo la puesta de sol, disfrutando de una noche estrellada...




Pero también se puede optar por el bote-bús; sale aproximadamente cada media hora desde el pantalán del hotel y por 2'5 euros te lleva al puerto; está la opción del taxi (14 euros un bote-taxi completo que puede llevar hasta 8 personas) pero hay que llamarlo por teléfono (es más fácil en sentido contrario -puerto a Mandraki- ya que hay una parada llena de taxis) y te deja directamente en tu velero!





Y de una manera o de otra, llegamos a Hydra ciudad/puerto/pueblecito.





Es cierto que es precioso; si no te mueves del puerto hay mucha más aglomeración de gente que en otros lugares que hemos conocido, hay más tiendas de marca y diseño (por lo tanto es más fashion y más caro), las compras de comida te salen por un pico, la cervecita es más cara... pero es taaaan bonito y en cuanto te alejas y empiezas a caminar es tranquilo!





Los burros, que lo mismo los ves cargando con las mochilas o maletas de algún turista camino de su hostal, que llevando las cervezas u otras provisiones a bares y comercios






Las calles blancas y azules que seguro que nos tienen reservadas las Cicladas pero que en esta zona se nos hacen novedad





Las casitas dibujándose en la ladera de la montaña como si de una postal se tratase





Y como no el espectáculo de la puesta de sol... que si la orientación del puerto no es buena para la estancia con vientos del norte, tiene otras ventajas!



puesta de sol desde el fondeo



Aunque cualquier rincón es bueno para disfrutar de este espectáculo, hay un barcito que se llama Sunset en el que puedes acompañar la fiesta de los ojos con una cervecita o un mojito... eso sí, hay que tener la buena costumbre de mirar la lista de precios antes de pedir para evitar sustos -que aquí los dan-!!!


foto de Olga Casado

Y llega la hora y...



el silencio lo envuelve todo, y los coleres parecen de mentira y piensas eso de que la vida es bella si te puede regalar momentos así




Y al caer la noche puedes optar por quedarte de copas, irte a cenar a cualquier resturante... o volver a bordo, echarte unas risas con los amigos y tumbarte en cubierta para ver los cientos de miles de estrellas que parece que están ahí solo para tí.

A nosotros nos gusta más lo segundo.



















viernes 30 de octubre de 2009

Ermioni

Desde los lluviosos días del otoño holandés, seguimos pasando revista a lo mucho que ha dado de sí el verano... siempre con el corazón un poquito en el mar.
Cuando planificábamos el viaje del verano siempre pensábamos en las ISLAS que íbamos a visitar. Supongo que tiene una magia especial lo de pensar en un pedacito de tierra flotando sin conexión con el continente; o tal vez es que estamos codicionados por la publicidad y eso de las islas nos lo han vendido muy bien ¡qué se yo!

Lo cierto es que le pedí a mi hermano que me comprara y me hiciera llegar una guía de las ISLAS griegas y nos aprendimos al dedillo toda la información de Poros, Hydra, Dokos, Spetsés... y cuando decidíamos la derrota del día, si teníamos que ir a algún punto de la costa continental lo entendíamos como una "necesidad" logística, como un paréntesis obligado entre isla e isla.

Y de ese modo tan poco entusiasta hemos llegado a lugares de los que no sabíamos más que lo que decía la guía náutica -que si es un buen puerto, que si perfecto para este o aquel viento-... y hemos descubierto LUGARES MARAVILLOSOS y aprendido que lo mejor es viajar libres de prejuicios y con la mente bien abierta, planificar la ruta dejando un espacio para la sorpresa, buscar lo conocido y por que no lo que no ocupa tanto lugar en las guías.

Buff! hoy estoy un poco filosófica

En fin, que lo que os quería decir es que un buen día pusimos rumbo a Ermioni porque tiene una disposición estupenda que te da un buen refugio no importa de dónde venga el viento (tiene dos puntos de amarre y dos fondeos, uno al norte y uno al sur) y descubrimos un lugar que nos robó el corazón!
Nuestra rutina de navegación durante el verano ha sido salir después del desayuno -sin madrugar demasiado ni dormirnos en los laureles- y buscar un fondeo donde darnos el chapuzón relajado y comer con las gotitas de agua salada secándose al sol ...

en el camino entre Poros y Ermioni, la parada del baño ideal está al abrigo de una isla que se conoce como "el sapo"... por razones que no hace falta explicar! -creo-



pero también hemos parado alguna vez en una pequeña islita que hay justo antes de llegar a Ermioni




Y después de comer ponemos rumbo al destino en el que queremos pasar la noche para llegar con tiempo de dar un buen paseo y conocer los rincones que nos tenga reservados.

La población de Ermioni se levanta en una bahía que cierra al sur (a babor según se entra) con una lengua de tierra que está ocupada por un precioso bosque de pinos circundado por un camino puede andarse en una media hora.
En la bahía grande -orientada al norte- está el puerto al que llega el ferry diario de Atenas y en el que hay amarres para veleros aunque la profundidad no es mucha por lo que es importante ir con mucho cuidado y estudiar primero la guía!!
Frente a ese puerto hay un fondeo que es el que nos ha acogido más de una vez y donde hemos disfrutado de puestas de sol, amaneceres, baños a la luz de la luna...

Y al sur -y NO aparece en la Pilot que llevamos a bordo- puede amarrarse al muelle de la forma habitual por estos lares, con el ancla a proa y amarres a popa junto a los bares de copas y las tabernas

Y una vez amarraditos o fondeados ¡a pasear y conocer!

Como os he dicho Ermioni nos ha regalado postales increibles, así que aquí os las dejo, sin más comentario que el deseo de que disfrutéis como lo hicimos nosotros


























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Información para navegantes

  • Amarre en el puerto; en la guía viene bien señalizado el lugar reservado para el ferry, justo al otro lado de ese muelle está el punto con mayor profundidad. Nosotros -la primera vez que llegamos- amarramos más atrás y apenas teníamos un palmo de agua bajo la quilla. Llegó un amigo que se abarloó a nosotros y para ello tuvimos que retrasar nuestra posición un metro... y una ola nos hizo golpear contra el fondo!! cambiamos rápidamente de lugar pero ya habíamos perdido un puntito de pintura en el soporte de la pala del timón lo que nos ha hecho sacar el barco del agua para asegurarnos de que no era grave (y afortunadamente no lo era, un desconchón menor que un euro y gracias a los ánodos de zinc que han trabajado fenomenal, ni rastro de óxido) y desde luego tuvimos claro que no era un buen sitio para nuestro calado!
  • Fondeo frente al puerto; el fondo de barro proporciona un buen agarre, incluso con fuerte viento del norte no hemos tenido ningún problema. Es fácil acceder al puerto con la auxiliar.
  • Amarre en el muelle sur: está situado en la parte más bonita del pueblo -la zona de bares, tranquilos y preciosos, y tabernas donde cenar por unos 15 euros sin problemas- pero el fondo no es bueno y no es fácil fijar el ancla. Lo mejor es dejarla caer bien lejos -70 u 80 metros, sin miedo- para poder ir recogiendo cadena si es necesario. Aquí cuando hay resaca de olas es bastante incómodo! peeero, es el lugar elegido por las flotillas de chárter... por algo será.
  • Agua y electricidad: en el muelle del sur hay un punto de toma de agua pero hay que esperar a que el "waterman" venga a servirla (está cerrado con llave) cosa que no pasa todos los días. El precio 8 euros por un tanque. Vimos gente conectada con electricidad pero nos pareció que la tomaban de algún bar con el que habrían llegado a un acuerdo...
  • Compras: Hay una fruta extraordinaria, un par de carnicerías y varios supermercados chiquitos (en la zona norte, junto al puerto) y un par más grandes aunque para encontrarlos hay que caminar un poco más...
  • Campingaz: hemos visto anunciada su venta en un par de sitios pero en verdad sólo servían botellas de las griegas (las de color azul oscuro que después no puedes cambiar fuera de Grecia!)
  • De copas y cenas: como en todos sitios... mejor mirar la carta antes de sentarte. Hemos bebido cervezas por 2 euros y visto algunas por 5! Hay tabernitas donde comer sin problemas por 15 euros; la especialidad: el pulpo... lo dejan secar al sol durante un día y medio o dos; cuando toma un color parecido al del café y una textura como de chicle (no me lo invento... nos lo explicó un camarero) ya está listo para ir a las brasas donde lo dejan un buen rato.
  • Lo mejor: la terracita de las sillas azules, los atardeceres en el muelle sur, los amaneceres en el fondeo del norte y callejear

lunes 26 de octubre de 2009

Poros



Pues hoy empezamos con un mapa, que me dice el capi que yo me pongo ha hablar y no pienso que quien me lee igual no tiene claro dónde está este o tal sitio, que un mapa -vaya, una carta como diríamos a bordo- nunca está demás!!!
Así que ahí podéis situar la isla de Poros, que apenas es una isla porque se separa de Gallatas, en el continente, por tan solo un canal chiquito que se hace en un par de minutos en "barca-bus".

Y ahora que ya estamos situados, hablemos de Poros!




Al igual que Aegina está muy bien comunicado con Atenas (90 minutos con el Hydrofoil) así que es un lugar que se llena de atenienses los fines de semana y es además un destino en el que no faltan veleros... por que la verdad es que es un destino estupendo.




El pueblo tiene una "primera línea" claramente enfocada al turismo, llena de tiendas de souvenirs, de bares, tabernas y heladerías! Pero apenas te adentras en las calles interiores descubres un pueblecito tranquilo que se encarama en la montaña hasta llegar a la torre de la iglesia que lo preside. A lo largo del paseo marítimo es posible amarrar el velero -con la maniobra de ancla a proa y cabos por popa- pero es importante consultar antes la guía porque hay zonas diferenciadas: para los veleros, para los pescadores, para los "barco-bus" que hacen el trayecto a Gallatas (justo al frente), un espacio reservado para compañías de chárter...

Amarrar aquí tiene la ventaja de que tienes todo a mano, lo bueno -tiendas, ocio, incluso encontramos un par de bares que ofrecían entre sus servicios la posibilidad de darte una buena ducha, de esas en las que no miras el tiempo durante el que el agua está corriendo por tu espalda- y lo malo -los bares, sin ser especialmente estruendosos... tienen música que suena y suena.




Pero Poros está rodeado de bahías donde fondear!
Desde ahí la vista es preciosa -especialmente de noche- y si bien no tienes las tiendas tan a mano a cambio las ventajas son (por lo menos para mí, claro que no soy parcial porque me encanta fondear) innumerables... y el único inconveniente se salva fácilmente: si hace falta ir a tierra, pues se va



Aleita! y listos

Si en tierra caemos en la tentación de cenar fuera... pues un día es un día



Pero que conste que también nos podemos apañar muy bien a bordo




La vista de Poros desde el fondeo es impresionante, es como estar viendo un cuadro con montones de casitas, de distintos colores, que al llegar la noche encienden cientos de bombillas ¡cómo de cuento!



Y no hay nada comparable con disfrutar de una puesta de sol rodeados de mar y silencio



Bueno, tal vez la oportunidad de disfrutar de una puesta de sol detrás de otra



Y desde luego la gracia de darte un chapuzón en cualquier momento: antes del desayuno, a media mañana, por la tarde, a la luz de la luna...



Se puede estar en Poros durante unos cuántos días y aun así cambiar de escenario a diario, porque con apenas unos minutos de navegación puedes ir de un fondeo a otro y pasar por las distintas calas que lo rodean a ambos lados del canal.

Porque estar de vacaciones es descubrir que relajarse es posible



Pero ya se sabe... a nosotros lo que nos gusta es navegar

así que dejamos atrás Poros y ponemos rumbo a Ermioni

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Información para navegantes:


  • El paso entre los dos lados de Poros se hace a través de un canal de poca profundidad en el que se ha dragado un pasillo... hay que ir atento a la carta y tener todos los sentidos alerta: es un espacio de bastante tráfico y a todas horas puedes encontrarte con un ferry que tiene prisa.
  • Hay dos espacios para amarrar: el el muro del pueblo y en unos pantalanes que hay al este (aparecen señalizados en el mapa que hay más abajo); en los pantalanes hay puntos de toma de luz y agua (electricidad 7 euros/día; agua 2'5 euros por 500 litros); tienes que esperar que pasen a cobrar (el precio de siempre, para nosotros 5 euros) y solicitar los servicios
  • Hay buenas tiendas para aprovisionarse
  • Es posible comprar campingaz... en la tienda de licores
  • Hay muchas tabernas en las que comer por entre 12 y 15 euros
  • El fondeo es en fondo de barro y el ancla coge muy bien
Y aquí os dejo un par de mapitas con los lugares en los que fondeamos en alguna ocasión y la localización de los dos puertos

Felices navegaciones... llegar aquí vale la pena




miércoles 21 de octubre de 2009

Aegina. Punto de partida

Durante el verano Aegina ha sido nuestro punto de partida para la mayoría de los amigos que han venido a pasar sus vacaciones con nosotros. Todos volaban hasta Atenas; desde el aeropuerto hay un autobús que llega directamente hasta el Pireo, puerto desde el que zarpan los ferrys que comunican la capital con las islas. Desde ahí hasta Aegina hay apenas 40 min. -si eliges el hidrofoil o ferry rápido y al que nosotros llamábamos cariñosamente "la cucaracha"- o algo más de una hora si optas por el más lento y el precio ronda los 14 euros... y desde el primer día podíamos empezar a descubrir las islas del Argosarónico.




La isla tiene un puerto en el norte -donde llegan los ferrys y donde hemos establecido nuestra base- y otro chiquito en el sur en el que no es fácil encontrar sitio... Tiene un templo bien conservado -Aphaia- que se puede visitar fácilmente -hay un autobús que pasa cada media hora-, varias playas a las que se podía llegar a pie desde donde estaba amarrado el Alea, unas calas estupendas en el sur donde pasar unos buenos ratos.

En los alrededores del puerto, el pueblecito es muy agradable, tiene muchas tiendas, restaurantes, bares... es lugar de visita habitual de los atenienses durante el fin de semana, porque al fin y al cabo, tienen un trocito de paraiso a poco más de media hora de su casa.

Y como hemos estado más de una vez, y más de dos... es normal que nos hayan pasado más aventurillas en esta isla que en otras, pero ¡es que nos ha pasado de todo!!

Hay un pequeño puerto deportivo y justo a su lado las instalaciones municipales -esas que nos cuestan alrededor de 5 o 6 euros diarios- y nosotros nos quedamos con las segundas.

Hay un muro que da al paseo principal del pueblecito y unos pantalanes -reservados para pequeños barcos locales- en los que podían amarrar tres o cuatro barcos en el extremo. Ahí amarramos la primera y la segunda vez...



Johan estaba en el baño cuando oyó gritos junto a nuestro barco y me gritó
- Silvia, sube rápido, pasa algo
Eché a correr y cuando estaba a mitad de las escaleras -o sea, nuestros cuatro peldaños- un fuerte golpe me tiró contra la pared. Salí y vi un barco literalmente empotrado contra el Alea. Era un barco de charter patroneado por un grupo de polacos. Después supimos que el capitán tenía sobrada experiencia -profesor de vela ligera- y que había errado -MUCHO- en sus cálculos y sin querer -desde luego- había golpeado el lateral de nuestro barco con la popa del suyo.
Johan subió al momento, buscamos los daños... y los encontramos



Supongo que visto así no parece demasiado (es la manchita gris, pintura de emergencia hasta que podamos repararlo en condiciones), es una abolladura pero si el barco hubiera sido de poliéster a saber hasta donde habría llegado el disgusto! El mayor problema es que no sabemos si el golpe ha roto la pintura en el interior -un desastre porque sería un punto en el que podría empezar a haber problemas de óxido- y el dichoso golpe está ¡en el baño!
Para acceder a él tenemos que desmontar el baño (todo sellado para hacerlo estanco), desmontar el tanque de aguas negras y quitar el aislante... aggrrrrrrr... tarea number one cuando volvamos a bordo.
El patrón del "atacante" vino a bordo con los papeles de su seguro, compartimos una cerveza y llegamos a un acuerdo amistoso, intercambiamos mails y prometimos llamarnos si algún día navegamos por aguas polacas. Yo me pasé todo el rato llorando como una magdalena.
Al día siguiente lo vimos desayunar con una cerveza; tal vez ahí radica el fondo del problema.

Lo cierto es que ese amarre en concreto no es de los más fáciles, pero en las dos horas siguientes un barco holandés nos golpeó la puntita de la proa y un charter con tripulantes de Servia estuvo a punto de hacernos comer su ancla...



Como hay que aprender de las experiencias, prometimos no volver a amarrar en los extremos de esos pantalanes. Si no había sitio en el muro fondearíamos hasta que alguien se fuera.

Esta solución también tenía su aquel porque habíamos visto que era muy habitual que se cruzaran las cadenas y que al levantar el amarre te levantaran también tu ancla (el puerto tiene una forma un poco circular y no siempre es fácil "apuntar" el ancla en línea recta a tu puesto de amarre), pero parecía un mal menor.




Lo normal cuando llegas a amarrar es que todos los vecinos corran a la proa y empiecen a decirte que justo ahí, justo cuando ibas a apretar el botón para dejar caer tu ancla, está la suya -nosotros también lo haríamos, desde luego.

Cuando nos pasó lo que voy a contaros estábamos tranquilos; como pasamos dos días sin movernos, nuestros vecinos habían cambiado y nuestra ancla no podía estar sobre ninguna de las de los nuevos.

Cuando llegó el momento de irnos no tardé en ver que con nuestra cadena estábamos levantando la de un vecino... la maniobra a seguir -si no tienes un aparatito muy útil para estos menesteres- es pasar un cabito por la cadena que has pescado manteníendola en alto y así puedes sacar la tuya de debajo, así que yo me puse a la rueda (horror!!) y Johan, con Alex y Juan, se pusieron a la tarea.

En cuestión de cinco minutos estábamos listos para seguir, peeeero... una segunda cadena estaba sobre la nuestra y -os lo creáis o no- la historia se repitió hasta una cuarta cadena.





Más de una hora estuvimos para poder salir de allí, todos los barcos llenos de gente que nos miraba -unos curiosos, los de lejos, otros serios, los dueños de las cadenas a quienes estábamos levantando el ancla- nosotros ya saludando, a lo estrellas de Hollywood...

Aunque parezca mentira nuestros dos vecinos de la derecha habían dejado caer el ancla a su izquierda y los de la izquierda a su derecha... la ley de Murphy elevada a la enésima potencia.



Pero cuando nos acordamos de Aegina, nos acordamos de la imagen de su iglesia presidiendo el puerto, de las musakas que nos comimos, del mercado de pescado, de las cervecitas... un lugar al que volver!




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Información para navegantes

1.- El precio de la estancia en la zona municipal es el mismo que en el resto de Grecia; para nosotros 5 euros, siempre pagando por la entrada 5 euros extras
2.- en el muro que da al paseo hay puestos para conectarse al agua y electricidad. Hay que comprar una llave que te da acceso. Pagas 10 euros reembolsables y te cobran 20 en concepto de saldo... pero si no insistes mucho no te devuelven nada de ese saldo aunque nosotros sólo necesitábamos agua y no gastamos más de dos eurillos para llenar el tanque y endulzar la cubierta.
3.- es un buen lugar para llenar la despensa. Hay varios y buenos supermercados, fruterías, mercado de pescado.
4.- hay una tienda náutica que te trae materiales de Atenas en un plis plas... o tienes el ferry con el que puedes ir y venir en sólo una mañana
5.- hay un montón de restaurantes en los que comer a partir de 15 euros por persona

jueves 15 de octubre de 2009

Crónicas de tierra firme. Olores




Pues ya estamos instalados en Holanda... lejos del Alea pero no lejos del mar!

Middelburg está al sur del país, en la región de Zeeland -según dícen todos por aquí la que tiene mejor tiempo de toda Holanda... aunque los días de sol y lluvia andan por el momento al 50%-, es una ciudad con mucha historia, edificios preciosos, recorrida por diversos canales, con paseos que en otoño son como un sueño... y con un pequeño puerto para veleros!!

Y como es Holanda, pues tiene sus correspondientes molinos



Y aunque no pasa ni un día sin que vea un velero (es habitual cuando voy a la estación encontrarme el puente levantado para dar paso a alguna embarcación y los fines de semana está claro que la gente sale con su velero a navegar) lo más habitual -como no- es ver muchas, pero muchas bicicletas.




El otro día estábamos paseando camino de la biblioteca -es impresionante y se merece un capítulo propio- junto a uno de los canales percibimos un olorcillo familiar que realmente estaba fuera de lugar. Olía... olía a barco recién sacado del agua, ese olorcillo a mar, a caracolillo, a ...

Y sí, ahí estaba, no era una alucinación

Una bicicleta debió caer al canal hace ya tiempo y los servicios de limpieza la habían recuperado!!
Y quedaba claro que no le habían hecho un oportuno tratamiento con patente porque estaba así de original -y en mi opinión bonita!-





Y por un momento pudimos comprobar que sí, que como con la magdalena de Proust, los olores te pueden hacer viajar en el tiempo y mirando la bicicleta estuvimos por un instante en Kilada, junto al Alea recién sacadito del agua.



Mañana os cuento historietas de las islas para que se me pase la añoranza de mar